En la mañana del sábado, Paton Yewbeam se sentó su coche
fuera del hospital de la ciudad. Era un oscuro día tormentoso, pero no tenía
nada que ver con Tancred Torsson, quien en aquel momento estaba viendo un partido
de fútbol por la tele con su amigo Lysander.
Paton llevaba sus oscuras gafas como era usual en él, pero
un artículo en el periódico hizo que se sobresaltara tan violentamente que las
gafas se deslizaron por su nariz y cayeron en su regazo. Paton estaba leyendo
sobre un sitio que él había conocido cuando era pequeño, un sitio que recordaba
con horror.
Esto era lo que leía:
“Unas felices
celebraciones se desarrollaron ayer en la villa de Yorwynde, ya que en la
mañana del jueves, el director Tantalus Wright y el cartero Vincent Ebony
entraron en sus hogares después de una ausencia de tres semanas. En sus
narraciones, ambos hombres nos contaban que habían estado capturados en el
Castillo Yewbeam, un lugar conocido por su truculento pasado.
Los dos hombres
habían vivido en un estado de semiinconsciencia, incapaces de moverse o hablar.
Ambos confesaron que sintieron como si sus mentes hubieran sido usadas.
Experimentaron extraños sueños en los que estaban rodeados por niños con capas
de diferentes colores.”
“¡Oh dios!” Paton acercó aún más el periódico a su cara.
“El señor Wright dijo
que parecía que se habían mantenido en un estado de animación suspensa y, por
lo tanto, no sufrían la falta de comida o de agua. También dijo que se podían
escuchar pasos sobre ellos. Una o dos veces, una voz gritaba, y a veces había
un zumbido melodioso. Estaba convencido de que hay un tercer prisionero en el
edificio.
En la mañana del
jueves, el señor Ebony y el señor Wright fueron inexplicablemente liberados.
‘Simplemente nos llegó’ dijo el señor Ebony ‘Podíamos movernos, podíamos
hablar. Llegamos hasta la puerta y luego estuvimos fuera. En cualquier caso, no
sé si el otro hombre salió.’
La policía ha
realizado una concienzuda búsqueda por el castillo, pero nadie ha sido encontrado.”
Paton bajó el periódico. “¡Oh
dios!” repitió.
Dentro del hospital, Charlie, Billy, Fidelio, Emma y Olivia
se dirigían hacia la sala en la que Gabriel se estaba recuperando.
“¿Cinco niños?” dijo la enfermera con tono de duda “No, son
demasiados. Tres como mucho.”
“Nosotras esperaremos fuera, ¿verdad Liv?” dijo Emma.
“Por supuesto” respondió su amiga. “En cualquier caso, no
estoy segura de que quiera ver a un montón de chicos enfermos.” Ya casi parecía
ella misma con una falda de terciopelo naranja, una camiseta plateada y el pelo
discretamente teñido de rosa.
“Entonces entremos” le dijo Charlie a los dos niños.
Gabriel estaba sentado, pero lucía delgado y demacrado.
Sonrió un tanto débil pero encantado cuando vio a sus amigos entrar, los tres
niños se acercaron a la cama. Fidelio era el que estaba más relajado. “¿Qué tal
estás?” le preguntó, agarrando las manos blancas de Gabriel.
Charlie solo sonrió. Los hospitales le ponían nervioso,
estaban demasiado limpios, demasiado ordenados y demasiado silenciosos.
Billy estaba teniendo problemas con sus bolsillos. Desde el
momento en el que había sido liberado de la Academia Bloor el viernes, no había
parado de insistir para que fueran a recoger a Rembrandt al Café de las
Mascotas. Charlie le había dicho que escondiera bien a la rata, o la
encontrarían en la sopa de la abuela Bone. Así que Billy tenía una rata en un
bolsillo y un jerbo en el otro.
El jerbo había sido idea de la señora Silk. Pensó que
ayudaría a la recuperación de Gabriel. “A él le encantaría saber qué es lo que
dice su jerbo” le dijo a Billy.
Billy se acercó aún más a la cama de Gabriel y puso en jerbo
en la increíblemente blanca sábana del chico.
“¡Rita!” exclamó Gabriel, alzando el jerbo hasta su mejilla.
“¡Te quiero Rita!”
Rita lanzó un montón de chillidos.
“Dime lo que está diciendo Billy” le rogó Gabriel.
Billy estaba en un apuro ya que Rita parecía estar jurando.
Entre otras cosas, estaba diciendo “¿Dónde estoy? ¿Quién me ha metido en este
lío?”
“Dice que ella también te quiere” dijo Billy.
“Oh Rita, ¡eres el mejor jerbo en el mundo!” exclamó
Gabriel.
Hubo un súbito grito proveniente del niño de la cama de al
lado. “¡Enfermera!, ¡tiene una rata! ¡Hay una rata aquí dentro!”
“¿QUÉ?” dijo una
voz muy severa.
Billy cogió a Rita y los tres chicos salieron corriendo de
la sala, mientras los gritos de “¡Rata!” “Son unos bichos desagradables”
“¿Dónde? ¡Yo quiero verla!” los seguían por el pasillo.
Pero más alto que todos los gritos, era el sonido de la risa
de Gabriel.
son todos los caps estan completos??me alegra que hayas continuado crei que lo habain abandonado...traduciran el 5 cual es donde charlie recuepra a su papa creo que es dos o tres libros mas adelante no??me laegra que ya esten todos yal fin poder leerlo enc uanto recuepre la impresora claro jejejeje...
ResponderEliminarEste es el ultimo capitulo?
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