Charlie Bone & El Castillo de los Espejos

Charlie Bone - Jenny Nimmo
Esto es un trabajo de fans y para fans; todos los derechos están reservados a la autora del libro Jenny Nimmo. Cualquier intento de plagio será castigado con vudú.

jueves, 5 de enero de 2012

Capítulo 5: El juramento de Billy Parte 1

Antes que nada siento el retraso aquí os dejo más o menos la mitad del capitulo 5, está sin revisar si veis algún error avisadme y me hacéis un favor ^^. Disfrutadlo.


Los Greys llegaron justo antes de la comida del sábado. Billy y Charlie habían pasado la mañana haciendo sus deberes en el salón del rey. Afortunadamente, Manfred no estaba ahí para verlos, por lo que no trabajaron demasiado duro. Billy no mencionó la varita de nuevo, y Charlie pensó que las preguntas de Billy habían sido inocentes.
A las doce en punto, Manfred asomó la cabeza por la puerta y ladró “Billy, coge tu maleta y baja al vestíbulo.”
“Sí, Manfred.” Billy tenía los ojos como platos. Parecía feliz y asustado al mismo tiempo.
“Le echaré una mano” se ofreció Charlie.
“No, no lo harás. Esto es asunto de Billy.”
Charlie siguió Billy hasta las escaleras cuando fue a llevar su maleta.
“Adiós” dijo Billy. Su cara estaba sonrojada por la emoción, pero era difícil saber en lo que estaba pensando “Tal vez te vea el domingo.”
“Buena idea. Dile a tus padres que te traigan a mi casa, y yo te llevaré hasta el café de las Mascotas” dijo Charlie.
“Oh” Billy soltó su maleta “¿Qué va a pasar con mi rata, Rembrandt? ¿Crees que me dejarán llevármela conmigo?”
“Quizás no. Pero no te preocupes, conseguiré que la Cocinera arregle las cosas para ti. Ella la llevará al café.”
Billy sonrió “Te veo el domingo entonces.”
Pocos minutos después de que Billy abandonara la habitación, Charlie oyó voces en el patio. Miró fuera y vio a un hombre y a una mujer hablando con el doctor Bloor. No había ninguna duda, eran las mismas personas que salían en las fotos de Manfred. El director les hizo pasar por la puerta principal, pero justo antes de que desaparecieran de su vista, el hombre levantó la vista hasta la ventana en la que se encontraba Charlie, este se escondió detrás de la cortina. Él había aprendido que los dotados podían percibir a sus semejantes, y por la característica seriedad del señor Grey, Charlie podía afirmar que el hombre tenía un poderoso don, un talento que podía significar un problema para Billy Raven. “¿Pero qué será?” se preguntó Charlie.
A la una en punto, se dirigió al comedor. No había nadie ahí, ni siquiera Manfred. Charlie se colocó delante del mostrador vacío. No había ni un plato, ni un cuchillo o tenedor a la vista.
La pequeña y redonda figura apareció a través de la puerta de la cocina. “¡Charlie, Charlie, Charlie!” exclamó. “No sabía que estabas aquí, ¿quieres algo de comer?”
“Sí por favor” dijo Charlie fervientemente “Me estoy muriendo de hambre.”
La Cocinera le introdujo en la cocina “Si estás solo tú, Charlie, podemos comer juntos- en mi habitación.”
Charlie siguió a la Cocinera a través de la puerta rotatoria que estaba tras el mostrador, y en cinco minutos, estaba bebiendo un cuenco de deliciosa sopa de zanahoria. “He hecho litros para los Bloor” dijo la Cocinera “Siento que no haya quedado ternera, pero hay pastel de merengue de chocolate.”
Los rollitos caseros de la Cocinera estaban calientes y crujientes, ella le animó a que se pusiera toda la mantequilla que quisiera. Después de dos cuencos de sopa, cuatro rollos con mantequilla y un gran trozo del pastel especial de la cocinera, sintió que había comido lo suficiente para sobrevivir hasta el domingo.
“Esta es la sopa favorita de Billy” dijo la Cocinera con nostalgia “Siempre comíamos juntos los fines de semana” sacó un gran pañuelo blanco y se sonó la nariz vigorosamente.
“Cocinera, ¿no te preocupa un poco que Billy haya sido adoptado tan súbitamente?” preguntó Charlie.
“Claro que lo estoy. No me gusta la apariencia de esos Greys” ella agitó su cabeza. “No son el prototipo de padres, Charlie.”
“¿Crees que dejarán que Billy se quede con Rembrandt?”
“Lo dudo. Pero llevaré el pequeño compañero al café de las Macotas. Los Onimosos lo mantendrán a salvo, y Billy podrá visitarlo los fines de semana.”
La Cocinera era uno de los pocos adultos en el colegio de los que Charlie sabía con certeza que había heredado uno de los misteriosos poderes del rey Rojo. Aún así, los Bloors no tenían ni idea de quién era ella realmente, y ella tenía intención de que siguiese siendo así. Ella había elegido pasar su vida cuidando de los niños dotados en la Academia Bloor, pero no podía protegerlos siempre, y eso la entristecía considerablemente.
Unos momentos después, la Cocinera se acercó más a Charlie y le confesó, “Tengo una carta de alguien cercano a Billy.”
“¿Quién?” preguntó Charlie instantáneamente.
La Cocinera miró por encima de su hombro “No puedo decirte su nombre aún Charlie. Es un pariente lejano de Billy, y cuando los padres del pobre chico murieron, esta, mm, persona, intentó adoptarlo. Pero él y los Bloor, bueno, digamos que no se llevaban bien. Es lo mismo que con tu familia. Las Yewbeams casi consiguieron matar al pobre hombre, así que tuvo que desistir.”
La mandíbula de Charlie cayó “¿Asesinato?¿ Estás diciendo que mi familia….?”
“¿Estás sorprendido, Charlie?”
“No” confesó, pensando en sus tías abuelas. “Supongo que no. ¿Pero por qué los Bloors se quedaron con Billy?”
“Su tía solamente firmó – tan simple como eso” la Cocinera soltó un suspiro lleno de desprecio. “Una mujer débil. Ellos probablemente le pagaron.”
“¿Pero por qué deseaban hacerse con él de semejante manera?”
“Su don, Charlie. Aunque no apareció hasta que tuvo seis años, ellos lo sospechaban. Los Raven  son una familia llena de dones. Además, el familiar de Billy me dijo que es el poseedor del Castillo de los Espejos.”
“¿El Castillo de los Espejos?” preguntó Charlie sorprendido “Vaya,  cuéntame más.”
“Charlie, tienes esa mirada en tus ojos. No metas las narices en sitios que no te conciernen.”
“Solo quiero saber dónde está” dijo Charlie inocentemente.
“Para serte sincera, no sé dónde está” admitió la Cocinera. “Quizá tu tío Paton pueda decírtelo. Es un caballero muy sabio, ahora que hablamos de él.”
A Charlie le hubiera gustado escuchar más, pero fueron abruptamente interrumpidos por el jardinero, el señor Weedon. Con la luz reflejándose en su cabeza afeitada, le dijo desde la puerta de la cocina “Ahí estás Bone. Tienes solo cinco minutos para estar listo.”
Charlie se levantó “¿Qué pasa? Pensaba que iba a estar aquí hasta la hora de la merienda.”
“¿Qué pasa? ¿Qué pasa?” repitió el señor Weedon con un tono burlón “Porque a tu tiita le viene bien recogerte- ese es el porqué. Quizás no te hayas dado cuenta de que los buses del colegio no funcionan los fines de semana, y parece que nadie más en tu familia puede conducir, al menos no con la luz del día.”